viernes, 22 de febrero de 2008

El cine de "Terror" en los tiempos que corren

La premisa es sencilla: Recordar cuando fue la última vez que una película catalogada como "Terror" logró hacerles sentir miedo.

Si bien parece algo sencillo de responder, en mi caso me llevó varios minutos.

Este género (al igual que tantos otros) sufre de una decadencia dada por la falta de creatividad. Por un lado tenemos el cine “Gore”, que a mi entender no forma parte del genero "Terror", ya que su finalidad no es provocar miedo sino asco, repulsión, movimientos de estomago y algún que otro desmayo. Por si alguien no sabe de lo que estoy hablando, pongo un ejemplo fácil: Saw (el juego del miedo) = Gore.

Como aficionado que soy al género Gore, seguí de cerca la saga de Saw y encontré aquello que buscaba: Sangre por litros, gente despedazada y tensión, pero absolutamente NADA de terror.

Por otro lado tenemos las películas mas "habitué" del género. Ejemplos: Pesadilla (Freddy Krueger) y Jason. Películas que lograron mantener la misma formula desde hace dos o quizás tres décadas: El asesino aparece de repente en un lugar desolado en donde solo hay una chica suelta de ropas (en Freddy Vs Jason subieron la apuesta y la pusieron en bolas), y ésta empieza a correr y golpea puertas de casas abandonadas hasta que tropieza y cae, mientras que el asesino (que venía caminando a paso de turista en pleno Puerto Madero) aprovecha la oportunidad para terminar con la miserable vida de la idiota que no sabe correr, pero le quedan bien las musculosas. Formula repetida, trillada, que sin lugar a dudas coquetea con la idiotez de películas como Scream. No se trata de terror, se trata de algo bizarro pero sin el rótulo oficial de "bizarro", por lo tanto sigue considerándose como terror.

*** Paréntesis para aplaudir a Robert Rodriguez y Tarantino, que el año pasado lograron crear dos joyas del cine bizarro "setentoso" llamadas "Planet Terror" y "Death Proof". ***

Saltemos a otro subgénero: Zombies. Un extraño virus de procedencia gubernamental o megacorporativa se expande por una ciudad, país, continente, mundo. Ejemplos: Resident evil (saga basada en el excelente videojuego) y 28 days/weeks later (traducidas caprichosamente como "exterminio" 1 y 2). Son películas que sin dudas tienen cosas para rescatar, creo haberlas visto al menos dos veces a cada una y eso no es casualidad. ¿Terror?... te lo debo.

Y ahora alcen las trompetas y los xilofones (?), llegó la respuesta a mi pregunta "cuando fue la ultima vez que una película catalogada como "Terror" logró hacerles sentir miedo??". Para responderla simplemente voy a decir "J-horror" (cine de horror japonés). Ejemplos: Ringu = The ring = La llamada, Ju-on: The grudge = The grudge = El grito. Algunas de estas películas logran jugar con la tensión y la sugestión del espectador, logrando verdaderos "ambientes" terroríficos. Recuerdo haber dicho (luego de ver The ring) "esta es la película definitiva de terror". Obviamente era ingenuo, acababa de ver la versión estadounidense y todavía no sabía que los yanquis se habían encargado de destruir una de las películas mas "de culto" de la cultura japonesa. Pero algo era cierto: eso sí era terror. Mas allá de las diferencias entre las versiones (que en ese momento no sabía que existían), la película logró perturbarme de la misma forma que lo había hecho el final de la serie Twin Peaks (creada por David Lynch a principios de los 90).

Ahora bien, el espectador de cine (al igual que ocurre en otros "rubros"), se va formando y va "mutando" a partir de la experiencia que se logra al ver varias películas de un mismo genero. Las pantallas se inundan de clones de la tan temida Sadako (Samara, según la versión del norte) que ocultan su rostro tras una cabellera larga y lacia, y lejos de provocarnos terror, nos producen una sensación de "esto ya lo vi, ya me perturbó lo suficiente y ya no me asusta".

La pregunta que me surge ahora es: Cuando será la próxima evolución/revolución del cine de terror??.

lunes, 18 de febrero de 2008

La evolución involutiva

Hace unos días atrás hablaba con un amigo que está por concluir la carrera de "Técnico en audiovisión". Es un tipo que en poco tiempo aprendió mucho, por lo tanto es mi referente en todo lo que tenga que ver con grabación de sonido, edición, mezcla, etc. En esa ocasión yo le comentaba lo difícil que me resulta escuchar el CD Zeitgeist de los Smashing Pumpkins. Para disfrutarlo es necesario subirle el volumen, lo cuál me provoca un aturdimiento que lo único que consigue es que busque desesperadamente el botón de stop.

Mi amigo me dio la pauta sobre lo que está pasando con la música en general: las mezclas vienen optimizadas para los reproductores de mp3, se aumenta el volumen de las pistas y se comprime su contenido cada vez más y más.

Esto me llevó a plantearme dos cosas. La primera es como el avance de ciertos aspectos de la tecnología hacen que otros retrocedan (la música pasó a adaptarse al reproductor, en lugar de el reproductor a la música). Es un fenómeno que viene dándose también en otros ámbitos, por ejemplo en la informática, en donde el software ya no se adapta al hardware, sino que el hardware debe adaptarse al software (basta con ver los requerimientos técnicos de algún juego de PC de ultima generación para notar la larga lista de placas de videos no compatibles con éste. Y hablamos de placas de video "actuales", claro está).

Además hay otra incoherencia: por el bien de nosotros parece que los científicos están ganando la "batalla" espacio físico/ capacidad de almacenamiento (tenemos como ejemplo a las mini tarjetas de memoria u otros medios como el Blue Ray), por lo tanto se trabaja con pistas cada vez más "pesadas" y descomprimidas, pero el resultado final será un archivo decenas de veces mas "liviano" y comprimido (esto conlleva a la pérdida de calidad, aunque algunos lo discutan) que el original.

Lo segundo que me planteé es algo que vengo sosteniendo desde hace un tiempo: se está perdiendo la esencia de las cosas. Se está perdiendo el ritual de recorrer disquerías en busca de un preciado CD, el ritual de ir al cine a ver una película esperada (o no tanto), y hasta se está perdiendo el ritual de encontrarse con la gente para hablar o simplemente para hacer nada. Somos una especie de "bichos tecnológicos" que de vez en cuando nos damos cuenta que nos estamos alejando de lo que alguna vez fue el concepto de "vida", pero sin embargo terminamos aceptando todo esto, de forma tal que lo convertimos en un mal necesario.


Mientras comía apurado para volver al trabajo (ese mismo que me da alegrías y dolores de cabeza), de fondo una voz escapa por los parlantes de una TV y parece resumir todo lo que quiero decir con una simple frase tan graciosa como patética: "Internet móvil de alta velocidad en la playa".